Solitaria amapola a la luz de la luna

El año pasado me quede con ganas de hacer fotografías paisajistas de amapolas. Pero es un tema tan explotado que quería darle un toque diferente, realizando la toma por la noche.

Esta semana, localice una amapola en la linde de unos pastos muy verdes. No había más que una y eso me llamo la atención porque normalmente se encuentran rodeadas de otras más o menos florecidas. Además sabía que había luna llena que combinado con un cielo despejado puede venir bien para determinadas fotografías nocturnas. Y así fui planificando la fotografía de aquella aislada amapola, bañada por la luz de la luna.
Este es uno de los resultados que conseguí, después de hacer algunas pruebas con distintas composiciones. Buscaba la relación entre el punto (la luna) y la línea (tallo de amapola), una sencillez de formas y mezcla de colores primarios y secundarios. No hay retoques, ni filtros.

Por cierto que antes de empezar la sesión nocturna a eso de la 1 de la noche en un camino cerca del rio Jarama, y antes de bajar del coche, dos vehículos me bloquearon el paso, tanto por delante como por detrás, cegándome con las luces a modo de ráfagas. No sé lo que pensareis vosotros pero a mi aquello me dio muy mala espina. Arranqué el coche dispuesto a arremeter contra el de delante y cuando avance un poco, la puerta del coche se abrió dejando entrever el logotipo de la guardia civil. Seguidamente una linterna manejada por un policía nacional me deslumbró y me hizo indicaciones para que me bajase del auto. Me bajé casi respirando aliviado, aunque no por mucho tiempo ya que me encontré otro agente con el arma desenfundada y apuntándome. Voy a saltarme el dialogo que mantuvimos pero si os digo que la cosa acabo bien, hablando de pájaros y ornitología porque uno de los agentes pertenecía a la SEO (sociedad española de ornitología). Pero el susto que me dieron no se me quitó hasta el día siguiente.
Curiosidades de la fotografía nocturna…

About the author

Los ingredientes del menú biográfico de este autor son: 6 cucharadas de informática desaliñada, 1/2 jarra de técnica fotográfica batida y bien fría, un buen chorrito de silencio oyente (del que no pica), unos trocitos de paciencia desmesurada, dos copitas de ilusión del Señorio del Buen Hacer, 1/2 Kg de humildad con mucha sencillez caramelizada, 2 Kg de creatividad macerada, un interés autodidacta bien molido de la marca "El Saber No Ocupa Lugar", una salsa preparada con verdes pirenaicos, amarillos manchegos, blancos andaluces, y azules cantabricos, 3/4 de solomillo de vive y deja vivir (bien limpio de vagos, cotillas y demás grasa inservible), una ración de cariño (del natural, no del congelado), 4 vasos de humildad con un punto de petulancia vaporizada, y todo ello aderazado con romero, mucho romero...

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