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La fotografía de naturaleza tiene un punto de suerte, pero la mayoría de las veces, el éxito reside en su preparación. Estudiar las costumbres y hábitat de un ave es muy importante, yo diría que lo es todo. Debemos saber donde anida, donde caza, cual es su dieta, sus costumbres…por eso me atrae tanto, siempre hay un aprendizaje que lleva al fotógrafo hacia el conocimiento de la biología del animal, el medio ambiente e incluso los problemas legales que giran entorno a la especie animal o al hábitat donde se mueve. La satisfacción de la fotografía, es, aunque a muchos les suene raro, secundaria. El fin no justifica los medios, aunque aquí entramos en un área donde la ética y la moralidad definen mucho como se comporta el fotógrafo en la naturaleza.

Observar y conocer a los abejarucos

Colonia de abejarucosColonia de abejarucos

Encontré una colonia de abejarucos cerca de casa, en un pequeño foso de tierra, dentro de una pequeña parcela abandonada. Estaban con sus tareas de excavación. Los abejarucos hacen pequeños agujeros en la tierra formando túneles que después acondicionan como lugar de incubación.

Pase algunos días observándolos con los prismáticos, desde lejos y sentado en una cómoda silla, pude conocer sus horarios y costumbres llegando a varias conclusiones:

  1. Son muy perezosos, no es un pájaro que madrugue mucho. El sol llevaba varias horas fuera y ellos seguían “roncando”.
  2. Se dividen en varios grupos, unos se quedan cerca de la colonia (sobre todo para las tareas de excavación) y los demás salen a cazar a otras zonas.
  3. Sus horas de máxima actividad están muy relacionadas con el sol, y seguramente esto se deba, al movimiento de las abejas, avispas y abejorros (su comida favorita), que son mas activos en días soleados que en los nublados.
  4. Prefieren posaderos de mediana altura desde donde avistan a sus presas, insectos voladores que ven pasar y se lanzan como flechas para cazarlos al vuelo. Después vuelven al posadero y allí los golpean contra la misma rama que hace de posadero, e incluso juegan con ellos, lanzandolos por los aires, hasta que los engullen.

Preparando la fotografía

Con estas premisas, e interesado en las luces de las primeras horas de la mañana y las ultimas de la tarde, instale unas ramitas de una encina cercana, orientadas de norte a sur, con el fin de que si el ave se posase allí, el sol, que sale por el este, iluminase  de lleno al pájaro sin crearle sombras.

PosaderosPosaderos

Estas ramas serian los posaderos donde pretendía captar las imágenes de los abejarucos , y por tanto los cardos y palos que levantaban mas de medio metro del suelo restaban posibilidades de aceptación a mis posaderos estratégicamente colocados. Así que me puse hacer una limpia del terreno.

Algo que tuve en cuenta era el uso agrario de la parcela donde estaba. Pregunte y pedí autorización para pasar a la finca vallada, que amablemente me concedieron. El terreno era un barbecho, así que no había problema de que, pasado el tiempo, se utilizase para arar y sembrar, arruinando así, todo el trabajo de campo.

Posaderos y hidePosaderos y hide

Solo restaba esperar a que estas aves tan coloridas escogiesen las ramitas que había colocado como puesto de observación para sus lances. Y así fué, en apenas unos días pude comprobar como el grupo de abejarucos, salia de la colonia y terminaban sus vuelos en estos posaderos.

Abejaruco volando al posaderoAbejaruco volando al posadero

Un signo definitivo de su aceptación fue encontrar las egagrópilas, que son pequeños restos no digeridos de insectos , en forma de bola, que los pájaros  suelen regurgitar, justo debajo de los posaderos.

Egagropila de abejarucoAbejaruco regurgitando una egagrópila

Creando la imagen

Esto me animó a iniciar unas sesiones fotográficas, escondido en mi hide, una pequeña tienda de camuflaje, con la ilusión de obtener buenos retratos e imágenes de su actividad diaria.

Hide o aguardo de camuflajeHide o aguardo de camuflaje

Sin embargo, para mi, hacer fotografía, no es apretar el disparador cuando el sujeto este encuadrado y ya está. Hay que crear la foto que tenemos pensada, allí mismo, corrigiendo los fallos que se pueden presentar, tanto de luz, composición o de escena.

Desastre de fondo¡Que desastre de fondo!

Tenia a los abejarucos donde quería. Quietos en la rama que les había puesto, a la altura adecuada, buscando estar en linea con sus ojos, haciendo toda clase de acrobacias y cazando bichos al vuelo que tragaban a escasos metros de mi objetivo pero, el fondo de la imagen, era un desastre.

Había que desplazar los posaderos algo mas lejos de la valla, para conseguir imágenes mas limpias aun arriesgo de que las aves, no aceptasen aquel nuevo emplazamiento, perdiendo así, el trabajo de campo que llevaba hecho.

Lo que hice fue poner unos nuevos posaderos mas alejados, sin quitar los otros, para que se fuesen acostumbrando. Además planté algunas flores cerca de esos nuevos posaderos, para que atrajesen a un numero mayor de insectos y así ofrecer a los abejarucos una razón mas convincente para cambiar a esos nuevos puestos de observación. Y funcionó, mejor de lo que esperaba.

Abejarucos con un encuadre mas abiertoAbejarucos con un encuadre mas abierto

No solo porque las aves parecían estar encantadas con el cambio, sino porque al remover la tierra para plantar esas flores, germinaron otras plantas como amapolas y malvas, que se concentraron en ese rincón, dando un mayor colorido al fondo de las imágenes que tomaba, y atrayendo a una mayor variedad de insectos.

Al tener un fondo mas convincente, me pude centrar en las imágenes en si. Jugar con la profundidad de campo me ayudó a obtener un bonito desenfoque del resto de la imagen, destacando aun más al sujeto. Alejarme un poco, me permitía encuadres donde el ave y el paisaje se integraban perfectamente, aportando un punto de vista distinto.

Retrato de abejarucoRetrato de abejaruco

Y así intente obtener esas fotografías con las que tanto había soñado, de estas preciosas aves, que sin molestarlas, y sin interferir en su modo de vida, me enseñaron con su comportamiento y desde un punto de vista privilegiado, que la naturaleza es bellisima y que debemos intentar que siga siendo así.

Consideraciones y anécdotas

  • Tuve especial cuidado en no llamar mucho la atención de las personas que por allí pasaban. Basta con que me vean haciendo fotografías, para dar un protagonismo exacerbado a estos pájaros, a los que hasta entonces no se les había prestado ninguna atención, poniendo en peligro la colonia y arruinando así todo el trabajo de campo.
  • Estas aves emigran, cuando llegan los meses de agosto y septiembre, hacia África, volviendo al año siguiente, al mismo sitio donde construyeron su colonia. Y con no poca alegría, pasado un año, puede comprobar que era cierto.
  • Los abejarucos emiten un sonido parecido al silbato de un arbitro que aumenta cuando se comunican entre ellos. Cuando volvía a casa, después de llevar 6 u 8 horas metido en el hide, aquel silbato no me lo quitaba de la cabeza, hasta el punto que llegaba a oírlo, cuando mi mujer me decía cualquier cosa.
  • En la finca cercana había un perro que todas las mañanas me ladraba furioso. Se termino acostumbrando, y movía el rabo, solamente con el ver el coche.
  • El montaje del hide lo hacia antes de las 8 de la mañana, si algún abejaruco salia del nido antes de esa hora y me veía, el grupo no se fiaba del supuesto matorral que había crecido por la noche. Chivato.
  • Los abejarucos son aves con muy mala fama entre el sector apícola, y por eso se suelen producir noticias como esta.

About the author

Los ingredientes del menú biográfico de este autor son: 6 cucharadas de informática desaliñada, 1/2 jarra de técnica fotográfica batida y bien fría, un buen chorrito de silencio oyente (del que no pica), unos trocitos de paciencia desmesurada, dos copitas de ilusión del Señorio del Buen Hacer, 1/2 Kg de humildad con mucha sencillez caramelizada, 2 Kg de creatividad macerada, un interés autodidacta bien molido de la marca "El Saber No Ocupa Lugar", una salsa preparada con verdes pirenaicos, amarillos manchegos, blancos andaluces, y azules cantabricos, 3/4 de solomillo de vive y deja vivir (bien limpio de vagos, cotillas y demás grasa inservible), una ración de cariño (del natural, no del congelado), 4 vasos de humildad con un punto de petulancia vaporizada, y todo ello aderazado con romero, mucho romero...

6 Comments. Leave your Comment right now:

  1. by Jose ortiz

    Me ha encantado el articulo, no es fácil que un fotógrafo “revele” sus técnicas/métodos para hacer las fotos. Espero ansioso próximas entregas.

    P.d: ¿Le explicaras a tu amigo como te metes en lagunas de aguas infestas para hacer una foto?.

    • Me alegro que te haya gustado. Hoy en día todos los fotógrafos nos nutrimos de la información en la red y con estos artículos quería aportar un granito a esta democracia cultural compartida que significa internet. Ademas de empujar un poco más a la fotografía de naturaleza y a los valores que acompañan a ésta, ya que tiene muy poco reconocimiento en nuestro país,
      Con respecto a tu pregunta, la respuesta es si. 😉

  2. by manuel

    Perfecto eĺ reportaje,muy enriquecedor.
    Gracias por compartir tus conocimientos.

  3. Buenas noches Joaquín,
    Me llamo Andrés y forma parte de una asociación titulada “EL MUNDO DE LAS ABEJAS” como estoy haciendo un artículo de sugerencias sobre cómo ayudar a minimizar el drama de los abelharucos en los apiarios, será que le podría solicitar su imagen para ilustrarlo Artículo?

    Desafortunadamente, mucha gente mata a los abelharucos por desconocer las técnicas de alejarse de los apiarios, la idea del artículo es enseñar a los apicultores a alejar a los pájaros de los apiarios sin matar o lastimar a los pájaros … permitiendo que estos cacen naturalmente en campo abierto, pero lejos de los apiarios .

    Cuando los abelharucos cazan en los apiarios, las abejas no salen y los enjambres acaban por morir de hambre, llevando a que algunos apicultores tomen medidas menos correctas

    ¿Puedo contar con su apoyo?

    Claro que voy a compartir el origen y dar los creditos de autor

    Gracias, saludos
    André Gonçalo

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