StopMotion y fotografia de bodas

Como siempre he dicho, no soy un fotógrafo de bodas al uso. Me gusta la fotografía en todos sus ámbitos, y eso me lleva a ofrecer otro tipo de servicios y trabajos, que no entran dentro del paquete de un fotógrafo de bodas “clásico”.

Por este motivo me implico mucho con la pareja, no solo como responsable de recoger sus recuerdos en ese día, si no como el amigo que les hace sentir protagonistas en el año que se van casar. 
Este es el resultado de un trabajo que les propuse a Ana y Guillermo, para darle un toque más “cool” y gracioso a su anuncio e invitación de boda. No es un video, son más de 3000 fotografías colocadas una tras otra. Animación pura.
Una técnica fotográfica audiovisual llamada Stopmotion, empleaba hace mucho tiempo, en los orígenes del cine, y que más tarde se popularizó con películas como Chicken Run, Pesadilla antes de Navidad o escenas de Star Wars.

En un solo día se tomaron todas las fotografías, creando las escenas. Después, el trabajo de unas 4 semanas de postproducción, retoque fotográfico, edición, montaje y render final.
Agradezco a los novios la paciencia que tuvieron aquel día, y como se prestaron a ciegas, a esta chaladura. Por mi parte lo pase genial y me divertí mucho mientras planeábamos el proyecto. Solo espero que el esfuerzo realizado, se vea recompensado con una sonrisa permanente mientras veis el cortometraje. Abrazos a todos.

About the author

Los ingredientes del menú biográfico de este autor son: 6 cucharadas de informática desaliñada, 1/2 jarra de técnica fotográfica batida y bien fría, un buen chorrito de silencio oyente (del que no pica), unos trocitos de paciencia desmesurada, dos copitas de ilusión del Señorio del Buen Hacer, 1/2 Kg de humildad con mucha sencillez caramelizada, 2 Kg de creatividad macerada, un interés autodidacta bien molido de la marca "El Saber No Ocupa Lugar", una salsa preparada con verdes pirenaicos, amarillos manchegos, blancos andaluces, y azules cantabricos, 3/4 de solomillo de vive y deja vivir (bien limpio de vagos, cotillas y demás grasa inservible), una ración de cariño (del natural, no del congelado), 4 vasos de humildad con un punto de petulancia vaporizada, y todo ello aderazado con romero, mucho romero...

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