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No es que este cansado de oírlo, porque ya me he acostumbrado, pero si quería aprovechar este pequeño altavoz que es Internet para dejar claro una cuestión que nos afecta a los fotógrafos de naturaleza. Y espero disculpen mi atrevimiento por incluirme en este gremio, porque mis habilidades como tal, no alcanzan ni mucho menos la de los aficionados que se dedican exclusivamente a este sector de la fotografía, pero hoy me he levantado así de osado.

Y tal cuestión la expreso en la siguiente frase pronunciada por no pocos amigos míos:

-Claro, con ese pedazo de objetivo que llevas, el pájaro tiene que salir de p*^* madre.

Cuando escucho esta frase uno se sumerge en un sin fin de dudas sobre que responder, siendo varias las opciones que hay, según lo fuerte que hayas desayunado en ese día y las calorías aportadas con respecto a las que quieres consumir, dando una respuesta.

La vía mas fácil es seguirle la corriente, asentir a todo y dejar que su ego y vanidad no se vean alterados en absoluto.

Otra opción es coger el teleobjetivo de 2 kilos y pico que llevas en la mochila, e intentar acoplarlo en el orificio de la parte trasera del personaje en cuestión, eso si, cuidando de que entre suavemente y no dañe el sistema de enfoque, ya que la montura no sera compatible con tu objetivo, bien sea de bayoneta o de rosca. Con suerte, el sujeto podrá comprobar por su propio ojo, de cuanto es el alcance de tu teleobjetivo y si acerca lo suficiente, el objeto al que enfoca.

Hay otra tercera opción, y es la que voy a intentar llevar a cabo en una serie de artículos titulados making of… para explicar a mi amigo, como se hace una fotografía así.

About the author

Los ingredientes del menú biográfico de este autor son: 6 cucharadas de informática desaliñada, 1/2 jarra de técnica fotográfica batida y bien fría, un buen chorrito de silencio oyente (del que no pica), unos trocitos de paciencia desmesurada, dos copitas de ilusión del Señorio del Buen Hacer, 1/2 Kg de humildad con mucha sencillez caramelizada, 2 Kg de creatividad macerada, un interés autodidacta bien molido de la marca "El Saber No Ocupa Lugar", una salsa preparada con verdes pirenaicos, amarillos manchegos, blancos andaluces, y azules cantabricos, 3/4 de solomillo de vive y deja vivir (bien limpio de vagos, cotillas y demás grasa inservible), una ración de cariño (del natural, no del congelado), 4 vasos de humildad con un punto de petulancia vaporizada, y todo ello aderazado con romero, mucho romero...

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