Casa labriega manchega_7

Atardece, nubes en el horizonte, tormenta a punto de estallar… es el momento ideal para estar paseando por los campos manchegos y disfrutar de ese olor tan característico a trigo y cebada recién cortada, aderezada con las primeras gotas de una lluvia estival.

En las fotografía de paisaje intento encontrar siempre un sujeto que me aporte una dimensión y una escala al entorno. Si ese sujeto nos puede transmitir algún mensaje o mostrar alguna característica del entorno que le rodea, mucho mejor.

Buscando un sujeto

Paseando cerca de casa, encontré una pequeña casita de labor que me resultaba perfecta como protagonista de las fotografías que quería tomar. El típico azul añil de los bajos de la casa, contrasta con el blanco encalado que todavía se usa en algunas casas manchegas y andaluzas ofreciendo una continuidad tonal al fondo azul oscuro de la lluvia que empieza a caer, no lejos de allí.

El escenario me recordaba mucho a la obra de Antonio Lopez Torres, no en vano, sus pinturas recogen paisajes y actividades manchegas con las que vivía y participaba, en su pueblo natal, Tomelloso, y este paisaje  de viña y cereal, es una constante en la provincia de Ciudad Real.

Ya la tengo

 La primera foto que hago es testimonial.

Emplazo la casa, el entorno donde está construida, el campo de cereal segado y la tormenta al fondo. Compositivamente no dice mucho. Pero es la típica fotografía en la que dices, ya la tengo…y te vas.

No corras tanto, vamos a ser más pacientes, y sobre todo, vamos agotar las posibilidades del sujeto.

¿Porque no dar más protagonismo al entorno, a esa tormenta que se acerca y al contraste del campo segado del amarillo cereal?. Bien aquí está.

Bueno, ésta ya me dice algo más. Incluso me crea inquietud ante la posibilidad de mojarme o que me caiga un rayo, y las trazas del corte del cereal me empujan hacia la casa, invitándome a resguardarme en ella.

¿Nos vamos ya?

No, ahora viene lo mejor. El sol está oculto entre las nubes, pero dentro de unos minutos, su recorrido hacia el ocaso, le llevará a mostrarse durante unos pocos instantes.

¿Qué significa eso para un fotógrafo?,  que habrá un cambio de luz brutal. ¿Y qué pasa si tengo sol y lluvia? Que con suerte podré tener un arcoíris de fondo, y éste será un elemento más con el que jugaré a componer la fotografía.

¿Y si además la luz que tengo es luz de atardecer? Entonces tendremos unas nubes de lluvia mas anaranjadas, siendo un reflejo de los colores del atardecer. Es el momento ideal para sacar de la mochila un filtro polarizador que sature mas los colores del cielo y algún filtro degradado para contrarrestar la diferencia de luces que existe. Estos modificadores entran dentro de lo que considero hacer la fotografía, llegar a casa y retocar la foto en el ordenador con photoshop, es retoque digital. No es lo mismo.

La estela de paja cortada y seca es intencionada, buscaba una linea o senda que me llevase hasta la casa

¿Y por qué no probar desde un ángulo distinto, algo más picado y recogiendo la puesta de sol?.

¿Y porque no…? Un pastor que había estado observando desde lejos, se acercó a mí y me dijo:

– ¿Ha terminado ya?, que quiero pasar a la casa.

Aunque el tono era más bien este:

-¿Te vas ir ya?, “so” cansino!.

Conclusión

Pues de eso se trata, de observar una escena sencilla desde distintos puntos de vista, tratar de obtener un mensaje jugando con el escenario,  con los cambios de luz, componiendo la imagen, buscando el resultado en la cabeza antes que en la pantalla de la cámara, y sobre todo, agotar las posibilidades fotográficas de un sujeto, cosa o lugar.

About the author

Los ingredientes del menú biográfico de este autor son: 6 cucharadas de informática desaliñada, 1/2 jarra de técnica fotográfica batida y bien fría, un buen chorrito de silencio oyente (del que no pica), unos trocitos de paciencia desmesurada, dos copitas de ilusión del Señorio del Buen Hacer, 1/2 Kg de humildad con mucha sencillez caramelizada, 2 Kg de creatividad macerada, un interés autodidacta bien molido de la marca "El Saber No Ocupa Lugar", una salsa preparada con verdes pirenaicos, amarillos manchegos, blancos andaluces, y azules cantabricos, 3/4 de solomillo de vive y deja vivir (bien limpio de vagos, cotillas y demás grasa inservible), una ración de cariño (del natural, no del congelado), 4 vasos de humildad con un punto de petulancia vaporizada, y todo ello aderazado con romero, mucho romero...

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