Boda Jose y Leticia

Boda realizada en Villarubia de los Ojos (Ciudad Real) el dia 19-09-2015 . Restaurante Mirador de la Mancha.

Cerré la puerta del coche y metí la llave para arrancar. Un suspiro largo me impidió poner el motor en marcha. Si, estaba algo cansado. Habían sido casi 17 horas siguiendo a esta pareja con mi cámara, y tenía la sensación de que algo me había dejado por contar. Hice memoria de los acontecimientos del día. En mi mente se agolpaban muchas caras de amigos y familiares de los novios, que acababa de conocer, y que extrañamente, se me hacen ahora, muy cercanos.
Quizá la búsqueda de sus expresiones ante lo que va ocurriendo durante el día, me vuelve demasiado “empático” al mirar por el visor de la cámara. Intento escudriñar el carácter y la personalidad de la persona, para adelantarme a sus reacciones, y de esa manera tomar la fotografía que define ese momento. No es tan descabellada aquella frase que decían los indios americanos, de que una foto les robaba el alma. Por eso siempre intento pasar desapercibido y no romper el momento. Pero necesito la complicidad de la persona, para no arrebatar su intimidad sin su consentimiento. El contacto visual muchas veces es necesario. Hay una presentación, un diálogo y un permiso tácito que se desarrolla en milésimas de segundos. Hoy en día aceptar una cámara fotográfica es normal y recurrente, sobre todo en un evento tan popular como una boda. Otra cosa muy distinta es que el sujeto fotografiado no participe en la fotografía sin mirar directamente al objetivo. Esto se ve raro y antiestético. Ante estas típicas imágenes de maniquíes representando un papel de “hacerse la foto”,  solo puedo decir que lamentablemente soy fotógrafo que retrata almas que dialogan, que piensan, que contemplan, que ríen, que cantan, que duermen, que se aburren, que se abrazan, que se besan, que se miran, que se emocionan…y mucho más. Porque en un evento como una boda, detrás del maquillaje, la ropa engalanada y los zapatos nuevos, existen esas almas. Sencillamente, mi misión es encontrarlas. Por tanto no es la cámara quien roba el alma, sino el fotógrafo.

Boda Jose y Leticia

Leticia y José lo sabían y eso es lo que esperaban de mí. Seguía sentado en el coche, repasando los momentos del día. En la peluquería, las risas y miradas complices con Leticia, su hermana y su tía, los nervios en casa de José, con sus padres y hermanos, la ceremonia y esa música que acompañaba mágicamente a las palabras, los abrazos, las lágrimas…pero seguía con un sentimiento de no haber completado mi tarea.
Quizás quiero dar más de lo que puedo, o quizás mi ignorancia todavía no me permite llegar a esa exigencia a la que me obligo. Más si cabe cuando el trabajo lo haces para parejas que se muestran tan agradecidas, que te abrazan y ríen contigo, cómplices del momento al que también me entrego. Que te despiden con un hasta pronto. Que te dan las gracias por todo, mil y una vez, y repetidamente tengo que contestar, con un vergonzoso “de nada”. Que te acompañan con una sonrisa sincera, y que al final con su cariño, hacen que no quiera tener muchas bodas y multitud de clientela, sino parejas como Jose y Leticia, con un alma generosa y una historia de amor que contar.
Arranqué el coche con esta idea reconfortante en la cabeza, y conduje hasta llegar a casa y abrazar a mi mujer.
Estos son algunos momentos de la boda de Jose y Leticia…